Yeremi Vargas y Sara Morales

Yeremi Vargas y Sara Morales
Yeremi Vargas desaparecido el 10 de marzo de 2007 - Sara Morales desaparecida el 30 de julio de 2006

Yeremi Vargas

Imagen de Yeremi, con una mancha de nacimiento en el pecho, que ha distribuido la Guardia Civil


La Guardia Civil abre una «nueva etapa» en las pesquisas cuando se cumple un lustro de la desaparición del niño

Yeremi José Vargas Suárez tendría hoy 12 años y, aunque parezca mentira, cuando se van a cumplir cinco de su desaparición (tuvo lugar entre las 13.30 y las 13.50 horas del 10 de marzo de 2007) todavía se desconocía cómo iba vestido el día de autos o que tenía una mancha rosácea de nacimiento, ubicada en la clavícula derecha, por encima del pecho. Estos datos tan notorios en otras investigaciones, como la de la británica Madeleine McCann —con un tipo de coloboma o fractura del iris peculiar en su ojo derecho—, se han ocultado premeditadamente por parte de la Guardia Civil y la familia del niño «para no enturbiar» el avance de las pesquisas, indicó ayer el teniente coronel Manuel Llamas.
En una rueda de prensa ofrecida en Madrid, Llamas, responsable del departamento de Delincuencia Especializada y Drogas de la Unidad Central Operativa (UCO), aportó las novedades que ha deparado en este lustro la investigación, que «no se ha abandonado en ningún momento», afirmó. De hecho, el motivo de la comparecencia estribó en pasar a una «nueva etapa» policial, lograr que «el caso no caiga en el olvido en un momento tan crítico» y azuzar la colaboración ciudadana, que puede aportar lo que sepa en un teléfono y correo electrónico dispuestos por la UCO.

Iniciativa inusual

Con una iniciativa poco habitual, la Guardia Civil detalla con un vídeo de siete minutos de duración cuál era la indumentaria de Yeremi aquel sábado fatídico cuando jugaba con sus primos en el solar de Llanos de Polvo, en el municipio de Santa Lucía de Tirajana, a 35 kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria. Gafas graduadas de montura cuadrada azul y patillas amarillas, pantalón pirata beige caqui, zapatillas Nike modelo Total 90 blancas y con remates dorados, y una camiseta inconfundible marrón chocolate con grandes letras serografiadas en naranja. «Skhuaban Denim Works» se leía en la parte frontal. La vestimenta no se publicó antes para evitar las «llamadas falsas», que en los primeros compases de la investigación dieron muchos quebraderos de cabeza, hasta el punto de que se arrestó a un joven de 27 años que llamó dos veces para exigir un rescate de 6.000 euros por Yeremi. A los dos días fue puesto en libertad por lo infudamentado de su testimonio.

Dos o tres vehículos

Los responsables de la dilatada investigación también han dado a conocer que «persiguen» el rastro de dos vehículos, quizás tres. En concreto, se han inspeccionado más de 32.000 coches del modelo Opel Corsa tipo B con formas redondeadas y color blanco, porque se vio uno de ellos el día de autos con un joven que llevaba una gorra y conducía en dirección contraria por la calle Honduras, en la confluencia con la calle Perú donde se sitúa el descampado en el que desapareció Yeremi. Varios vecinos detectaron poco después ese coche en plena calle Perú, sin ocupantes dentro y con la puerta derecha abierta, para ser visto por última vez a las 13.45 horas alejándose del lugar. A las 13.50 horas la abuela de Yeremi llamó a los tres chiquillos a comer. Uno no está.

El teniente coronel Llamas relató ayer las «complejidades» para dar con este coche, ya que hay testimonios que hablan de otro Opel Corsa blanco, tipo C y modelo GSI (con faldón y parte trasera negra). Y no es la única dificultad en una isla atestada de ese modelo en alquiler y que celebraba aquellos días el Carnaval, con cientos de turistas: al final, las pesquisas se centraron en 2.400 coches.
El segundo de los coches sospechosos es un Renault Clio negro, con cristales tintados y una pegatina blanca de una margarita, cuyo conductor, también joven y tapado bajo una visera y ropa oscura, se detuvo en el solar una semana antes de los hechos y preguntó por una dirección. Días después se le vio rondando por la zona, mal estacionado, se detenía un rato y se iba, según los testimonios ciudadanos recopilados. No se le volvió a ver.

La Guardia Civil investigó a 195 pederastas y se detuvo a 32 personas acusadas de un delito de este tipo. El móvil sexual es el que más fuerza ha cobrado estos cinco años, aunque los agentes no desechan otras vías, como el secuestro, una venganza familiar o el tráfico de órganos. Incluso, no se atreven a descartar que Yeremi Vargas siga vivo.

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