Yeremi Vargas y Sara Morales

Yeremi Vargas y Sara Morales
Yeremi Vargas desaparecido el 10 de marzo de 2007 - Sara Morales desaparecida el 30 de julio de 2006

¿Y si hoy secuestran a su hijo?

Portada de 'V' en la que se anunciaba el número para los desaparecidos
  
El teléfono 116000 ha recibido 6.000 llamadas desde 2010 para alertar de la desaparición de un menor

Amber Hagerman era una niña de 9 años que paseaba plácidamente en su bicicleta cerca del domicilio de sus abuelos en Arlington, Texas. Ese día, 13 de enero de 1996, fue secuestrada. Dos días después, degollada. Y al cuarto, un hombre que caminaba con su perro halló el cadáver en un arroyo. 

La madre de la niña reclamó al Gobierno de Estados Unidos una legislación más severa y de aquella petición nació la Alerta Amber, en homenaje a Amber Hagerman y, a su vez, las siglas de America's Missing: Broadcasting Emergency Response, un sistema de difusión de emergencias.

El punto de partida de Amber es un estudio del FBI que asegura que si se localiza al menor antes de que discurran cuatro horas, las posibilidades de que muera se reducen de forma considerable. Y en virtud de esa premisa, este sistema difunde inmediatamente los datos del desaparecido por radio y televisión, por paneles en carreteras y aeropuertos, o a través de los teléfonos móviles e internet.

Amber es el eje del borrador -se prevé que pueda ser aprobado este mismo año- del nuevo procedimiento de actuación de búsqueda de menores en España, que acumula una veintena de casos sin resolver. Estos días la pregunta es inevitable. ¿Alguno de nuestros niños desaparecidos estará pasando el calvario de las chicas de Cleveland? 

El reciente rescate de Michelle Knight, Amanda Berry y Gina de Jesus, borradas del mapa de esa ciudad norteamericana hace una década, nos devuelve a la memoria nombres que duelen como los de Yeremi Vargas, Sara Morales o Josué Monge. ¿Existen monstruos como el secuestrador y violador Ariel Castro? 

Al menos, desde 2010 contamos con una herramienta que parece efectiva: el teléfono gratuito 116000, siempre operativo. Su gestión fue cedida por el Ministerio del Interior a la Fundación Anar (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo), y está implantado en 13 países europeos que comparten información. A nosotros nos costó un poco. Hasta el punto que la UE nos sacó los colores. Hasta hace no mucho, aquí había madres que repartían fotos de sus hijos por las comisarías para que no se olvidaran de ellos.

El 116000 ha atendido 6.015 llamadas hasta el 31 de diciembre del año pasado. Este servicio ha permitido identificar 359 casos por desaparición de un menor. La mitad de las veces el chaval se había fugado; un tercio se debió a secuestros parentales, y uno de cada diez se perdió entre el gentío en medio de una aglomeración.

Cuando un padre llama desbocado a Anar, esta asociación sin ánimo de lucro deriva la denuncia al cuerpo policial pertinente (Guardia Civil, Policía Nacional, Ertzaintza y Mossos d'Esquadra), presta apoyo psicológico y jurídico a los familiares y promueve la cooperación internacional. Fuentes policiales explican que, a la espera de que se apruebe el nuevo sistema nacional de alerta, todos los casos de desaparición de críos reciben el tratamiento de alto riesgo, algo que no sucede con los adultos, que en función de la valoración también pueden ser catalogados como de riesgo limitado.

La Guardia Civil, por ejemplo, introduce la información en su polémica base de datos Sigo -hay quien considera que vulnera la ley de protección de datos- para que, al instante, todas las patrullas dispongan de ese material. La policía judicial deberá corroborar que merece la condición de alto riesgo para iniciar la investigación: una inspección ocular, recogida de imágenes del menor, obtención de huellas y muestras de ADN.

'Cibervoluntarios'
Las familias afectadas también pueden apoyarse en organizaciones como SOS Desaparecidos, que habla de 16.000 casos de toda índole al año. Aunque desde el Ministerio del Interior señalan que actualmente 'solo' hay 2.330 denuncias activas y recuerdan que las cifras suelen ser tan elevadas porque la mayoría no retira la demanda cuando el menor aparece. Esta asociación colabora fundamentalmente en la difusión ciudadana gracias a una extensa red con más de 30.000 'cibervoluntarios'.

La forma de operar de la Policía Nacional es muy similar al de la Guardia Civil y también cruza la base de datos de los cadáveres con la de los desaparecidos. A pesar de que la mayoría de los casos son meras gamberradas infantiles, su recomendación es siempre que, ante cualquier indicio de que algo va mal, la familia llame de forma inmediata: «Hay que actuar con tranquilidad pero sin pausa. Nunca van a molestar: es nuestro trabajo».



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